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En la era de la tecnología y la comodidad, es fácil sucumbir a un estilo de vida sedentario, sin embargo, tu cuerpo y tu mente necesitan ejercicio físico para su bienestar, el ejercicio es una estrategia perfecta a cualquier edad para vivir más y mejor.
1. Liberación de hormonas de la felicidad:
Durante el ejercicio físico, nuestro cerebro segrega una serie de hormonas denominadas “cuarteto de la felicidad”
son las responsables de otorgarnos un estado de calma y alegría. Son las encargadas de disminuir la ansiedad y aumentar la sensación de placer. Debido a su efecto analgésico, ocasiona un aumento del umbral del dolor provocando la reducción de sensación del mismo.
tiene un papel principal en la regulación de los estados de ánimo, manteniéndolos más estables y controla la regulación de la temperatura corporal. Tras el ejercicio físico, deja una sensación de calma que repercute de manera directa sobre el descanso, permitiendo conciliar mejor el sueño.
conocida como la “hormona del placer”. En lo que refiere al ejercicio tiene que ver con la motivación, con la consecución de objetivos, juega un papel importante en las funciones ejecutivas de aprendizaje y memoria.
facilita la unión emocional y el vínculo afectivo con los que nos rodean. El deporte hace que su presencia en el cuerpo aumente generando un sentimiento de confianza y aprecio hacia los demás.
2. Mejora las funciones cognitivas y de memoria:
El ejercicio favorece la producción de nuevas neuronas (neurogénesis) y la conexión entre ellas, denominada sinapsis, incrementando así la creación de más células del hipocampo que son las responsables de la memoria y el aprendizaje.
3. Autoestima
Tu autoestima es la base de tu bienestar emocional. Es esa voz interna que te dice quién eres y qué mereces. Cultivar una autoestima saludable te permite enfrentar desafíos con confianza, establecer límites saludables y mantener relaciones positivas. Al valorarte y aceptarte a ti mismo, experimentarás una mayor satisfacción personal y equilibrio emocional en tu vida diaria. ¡Abraza el poder de tu autoestima y deja que brille para tu bienestar!
4.Fortalece lazos afectivos:
Los lazos afectivos son los pilares de nuestra vida emocional. Fortalecer estas conexiones nos brinda un sentido de pertenencia, apoyo y amor incondicional. Al nutrir nuestras relaciones con cariño, comunicación abierta y empatía, creamos un ambiente de confianza y seguridad mutua. Estos lazos nos acompañan en los buenos y malos momentos, proporcionando consuelo y alegría en nuestras vidas. Invertir en nuestros lazos afectivos no solo enriquece nuestra existencia, sino que también promueve un bienestar emocional duradero y significativo. ¡Haz de tus relaciones una prioridad y cultiva la fuerza de tus lazos afectivos para una vida plena y satisfactoria.